Martinica enfrenta una parálisis del transporte debido a la falta de documentos administrativos esenciales para las empresas de transporte. El fin de la antigua delegación de servicio público ha dejado a los transportistas en la incertidumbre, sin adelanto financiero para cubrir sus gastos. Los usuarios, por su parte, deben recorrer largas distancias a pie para llegar a su trabajo, agravando su día a día.