La investigadora del CNRS y del IFRIS destaca la peligrosidad de la molécula clordecó, subrayando que no es un simple residuo, sino un agente que modifica el ecosistema. Hace un llamado a un enfoque de gobernanza sostenible para hacer frente a la toxicidad de los productos químicos, insistiendo en la importancia de una gestión colectiva de los riesgos en lugar de individual.