Las tensiones en Oriente Medio provocan un aumento de los precios del petróleo y de los envases de plástico, impactando directamente a los consumidores. Los costos de producción y transporte aumentan, lo que se traduce en aumentos de precios en los supermercados. Los expertos prevén que esta inflación, alimentada por factores geopolíticos, podría persistir mientras la situación no mejore.