En Francia y en ultramar, los mamíferos marinos, como las ballenas y los delfines, están presentes todo el año, pero su vulnerabilidad aumenta con la afluencia turística. Para preservar estas especies, es crucial respetar una distancia mínima de 100 metros durante su observación. Un enfoque inadecuado puede perjudicar su salud y su supervivencia. El ministerio de la Transición ecológica recuerda la importancia de adoptar comportamientos responsables.