Cada acción en línea, ya sea consultar correos o realizar una compra, genera datos personales. Esta información, a menudo invisible, puede decir mucho sobre nuestros hábitos y nuestra identidad. Incluye elementos como nuestras búsquedas, nuestros intereses, así como datos más sensibles como nuestro nombre o nuestra dirección. Comprender estas huellas es esencial para controlar mejor nuestra vida digital.