El Tribunal Federal Suizo ha confirmado la pena de tres años y ocho meses de prisión de un curador de Zúrich, reconocido culpable de haber abusado de la confianza de una mujer bajo curatela. Ha desviado varios cientos de miles de francos para financiar compras personales, incluida una villa en la República Dominicana. Este caso pone de relieve las lagunas en los mecanismos de control de los curadores.