Desde hace más de cinco años, los haitianos esperan una mejora en las condiciones de seguridad. Cada semana se anuncian la recuperación de barrios o la apertura de carreteras, pero los resultados siguen sin llegar. Las promesas de llegada de nuevas fuerzas internacionales y de operaciones de las fuerzas de seguridad nacionales parecen sucederse sin nunca concretarse, alimentando la desesperanza de la población.