El rey Carlos III ha oficializado el estatus de Harry y Meghan como ciudadanos privados, dejándolos de considerar como miembros activos de la familia real. Tras su regreso al Reino Unido, la pareja no podrá ser designada por sus títulos reales. Una carta del Lord Chamberlain ha precisado que su implicación en obras benéficas es ahora un asunto personal, al tiempo que plantea preguntas sobre su seguridad.