El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrenta una crisis tras la salida de Kevin Lamour, exdirector de operaciones, quien criticó su proyecto de inversión privada en las competiciones. Lamour, en desacuerdo con directores de la FIFA, expresó reservas sobre el plan, calificado como "proyecto de una sola persona". Las divisiones se acentúan entre las confederaciones, algunos apoyando a Infantino mientras que otros piden su dimisión.