Una delegación jamaicana, encabezada por la ministra de Cultura, viaja al Reino Unido para presentar una petición al rey Charles III. Este esfuerzo busca obtener reparaciones por los sufrimientos infligidos a sus ancestros africanos. La solicitud incluye cuestiones sobre la legalidad del comercio de esclavos y el deber de Gran Bretaña de proporcionar una reparación. La delegación también desea discutir el regreso de artefactos coloniales con el British Museum.