El 22 de agosto, una cuarentena de martiniqueños se reunieron para intercambiar ideas sobre el futuro de su isla. Este encuentro permitió destacar propuestas destinadas a romper con la inercia y a reforzar la educación como responsabilidad colectiva. Los participantes subrayaron la importancia de una identidad cultural abierta al mundo y de una memoria constructiva para fomentar el diálogo y la reconciliación.