Francia posee numerosos territorios marítimos, pero su gestión plantea preguntas cruciales. Se lanza un llamado para repensar el papel del ministerio de Ultramar, considerado obsoleto. La idea es transferir la gestión de los asuntos ultramarinos a otros ministerios, permitiendo así una mejor valorización de los activos culturales y económicos de los Ultramarinos. Una reforma de este tipo podría fortalecer al conjunto del país.