Los habitantes de Ciudad Real II, un complejo residencial de Santo Domingo, enfrentan una grave crisis sanitaria. Las aguas residuales se derraman en una cañada cercana, provocando olores insoportables y amenazando la salud de los residentes. Muchos propietarios, incluidos Carla y José Manuel, están considerando vender sus apartamentos. La situación se agrava por el mal funcionamiento de las infraestructuras de tratamiento de aguas, dejando a miles de personas expuestas a la contaminación.