Las megatiendas chino-dominicanas se multiplican por todo el país, reemplazando comercios tradicionales y ofreciendo una amplia gama de productos a precios competitivos. Sin embargo, su expansión plantea preocupaciones sobre el cumplimiento de las normas fiscales y laborales. Las autoridades luchan por proporcionar datos precisos sobre su impacto, dejando lugar a acusaciones de competencia desleal y evasión fiscal. El debate sobre la regulación de este sector está más vigente que nunca.