La nominación de Carlos Tomás Morel Diplán como nuevo arzobispo metropolitano de Santo Domingo suscita interrogantes sobre su autoridad. Supervisa una jurisdicción que comprende varias zonas clave. Además de sus responsabilidades pastorales, posee poderes legislativos y ejecutivos, y debe consultar al consejo presbiteral para modificaciones importantes. Su papel también incluye la supervisión de los diócesis sufragáneos de su provincia.