Los ataques de perros en Nueva Providencia y las islas circundantes suscitan una fuerte indignación nacional. Un trágico incidente ha marcado especialmente los ánimos: una niña ha sido gravemente herida por un perro callejero, lo que ha llevado a llamados a la responsabilidad del propietario. Las críticas denuncian desigualdades en el tratamiento de las víctimas según su estatus social. En respuesta, el gobierno ha lanzado una iniciativa para reforzar la seguridad canina, pero el escepticismo persiste entre la población.