La situación en Perú se intensifica con la solicitud de interpelación del ministro del Interior, tras el secuestro de un empresario y el asesinato de sus cuatro acompañantes. Las críticas se multiplican en relación con la gestión de la policía, en particular la presencia cuestionada de su comandante. Los medios destacan incoherencias en la investigación y dudas sobre la implicación de los sospechosos arrestados, mientras persisten las preguntas sobre la eficacia de las fuerzas del orden.