Corinne Kingue, agricultora en Baie-Mahault, transforma los cocos abandonados en macetas y compost, ilustrando así la economía circular. Sus talleres permiten redescubrir los beneficios de la naturaleza mientras ofrecen soluciones contra las plagas. Los participantes aprenden a utilizar estos frutos para cultivar diversas plantas, mientras se reconectan con el medio ambiente. Una iniciativa a la vez creativa y ecológica.
Kokomania: el coco, un tesoro para reciclar por el futuro
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