Esta primera novela de Fabienne Jonca explora la vida de Sam, un niño mestizo nacido de una madre alemana y un padre G.I. negro estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial. En los años 1950, su familia huye de la segregación en Estados Unidos para establecerse en Francia. A través de una escritura delicada, la obra aborda temas sensibles como el racismo y el exilio, al mismo tiempo que rinde homenaje a una historia poco conocida.