La visita del Primer Ministro a Mayotte suscita un escepticismo creciente entre los habitantes, que constatan una falta de avances concretos desde el ciclón Chido. A pesar de las promesas de financiación, los municipios luchan por obtener los fondos necesarios para la reconstrucción. Los representantes locales expresan su frustración ante los retrasos y piden compromisos claros sobre los proyectos esenciales, dejando a la población en la incertidumbre.