La renuncia de Monseñor Francisco Ozoria Acosta, aceptada por el papa León XIV, marca la conclusión de una transición compleja dentro del Arzobispado de Santo Domingo. Desde 2025, Ozoria había sido apartado de sus funciones principales, dejando a su sucesor, Carlos Tomás Morel Diplán, asumir progresivamente responsabilidades administrativas y pastorales. A pesar de su participación en actividades religiosas, Ozoria ya no tenía poder decisional.