Desde la llegada al poder de la administración Trump, Estados Unidos busca establecer relaciones sólidas con los países del Caribe ricos en recursos. Durante una visita a Trinidad, el secretario de Estado adjunto anunció la reactivación de una planta siderúrgica cerrada desde hace más de diez años, en el marco de un proyecto de 750 millones de dólares. Esta iniciativa tiene como objetivo producir acero para el mercado local y estadounidense, al tiempo que crea más de 1,000 empleos locales.