Palavinka, representante de los descendientes de parejas mixtas ruso-cubanas, fue premiada entre más de 600 obras de todo el mundo. Durante la ceremonia, una portavoz del ministerio ruso de Asuntos exteriores destacó el renacer del interés por la cultura rusa a pesar de las tensiones internacionales. El concurso, que busca fortalecer los intercambios culturales, invitó a los artistas a reinventar la matrioshka, símbolo de maternidad y protección.