En un huerto de Saint-Gilles, ya se están cosechando mangos, mucho antes de la temporada habitual. El gerente de la explotación, Alexandre Law-Yat, observa que algunos árboles han florecido antes, sin relación directa con el cambio climático. Actualmente, se están vendiendo alrededor de cincuenta cajas cada semana, mientras que otros mangos aún esperan florecer. Las condiciones climáticas siguen siendo un desafío importante para el futuro de la producción.