Actualmente, las islas de Guadalupe se benefician de una pausa en los varamientos de sargazos, gracias a una corriente marina que desvía las algas hacia África Occidental. Este fenómeno, relacionado con la contracorriente ecuatorial, reduce la presencia de estas algas en las costas antillanas. Sin embargo, esta situación es temporal y se esperan riesgos de retorno de los sargazos a finales de año.